Emergencia en el Mediterráneo.

jueves, 1 de mayo de 2014

Javier Sanz estrena el documental Lejos de la orilla

Javier Sanz
Aragonés de nacimiento, Javier Sanz,  lleva varios años en Barcelona. Allí fue donde originó el trabajo que presentó el pasado dos de abril en el Centro Joaquín Roncal. Se llama Lejos de la orilla y, además de cumplir con todas las expectativas aquel día; dos pases y la charla-coloquio entre aperitivos por la afluencia de gente, este largometraje mostró al público la conquista de uno mismo. La problemática de la inmigración con un toque de denuncia poética.


“Estas personas me han dado lecciones de vida”. Con esta frase concluye la entrevista Javier Sanz, hay en él un gran aprendizaje después de haber vivido esta experiencia.
Todo comenzó dos años y medio antes.  Javier Sanz y Asier Alcorta se propusieron contar la historia del pueblo saharaui a través de un documental fotográfico. Con la idea bajo el brazo llegaron a Médicos del Mundo Aragón para conseguir apoyo para su proyecto. Pero, como las cosas no siempre salen bien, lo que comenzó siendo un proyecto terminó siendo un final.
Tras valorar la idea se dieron cuenta de que una de las historias del proyecto en el Sáhara no encajaba. “Se cayó una de las historias y tuvimos que cambiar los planes”, recuerda Javier; “¡Es curiosos!, en la mayoría de las ocasiones uno empieza por el principio y sigue un orden. Pero, en nuestro caso tuvo que finalizar ese proyecto para concebir el verdadero”

Aceptaron el cambio y crearon el documental Lejos de la orilla.

Este largometraje cuenta la historia de cuatro inmigrantes, Abdoulaye, Amadou,  Mariama y Rahisy, que tras dejar su país de origen comienzan un nuevo recorrido en España que les llevará a tener que aceptar los fracasos y victorias si quieren conseguir su objetivo: tener una vida mejor.

En este proceso el director se ha visto en situaciones significativas. “Para mí, no ha sido un simple rodaje, he tenido que profundizar en la infancia de cada uno de ellos”  Javier nos afirma que el resultado no representa el valor que ha tenido el proceso ya que para comprender la actitud de los protagonistas frente a los retos tuvo que aceptar uno más grande: ir hacia atrás en el tiempo y profundizar, en muchas ocasiones, en situaciones dolorosas. “Ha sido un regalo poder conocer su historia, les estoy muy agradecido”.

Pero, no se quedó ahí y buscó los escenarios para tan grandes personajes. “Aquí jugó un papel importante Asier. Él se conoce Aragón de arriba abajo” Así que, la elección de los lugares no fue casualidad. Desiertos, cuevas o ciudades fueron evocadas entre los paisajes de La Bárdenas Reales o las Cuevas de San Julián, amenizado con un punto de mitología que el propio Javier introdujo como algo inconsciente e instintivo para el espectador.


Escena de Abdoulaye 


Abdoulaye se convirtió en Teseo en el laberinto. Como Teseo, Abdoulaye vive atrapado. Teseo en emociones y sentimientos que no le permiten ver las consecuencias de sus actos. Obsesionado con matar a su hermano Minotauro; se adentra en el sitio más peligroso, en el Laberinto de Creta. Abdoulaye  sufre  por el abandono de su padre y no quiere que sus hijos crezcan sin él, vive atrapado en su propio caos. A medida que pasa la historia, Abdoulaye va ganando confianza, coloca el pasado en su lugar y sigue adelante, construyendo su futuro; guiado por un ovillo rojo, similar al que Teseo utiliza para recordarle el camino de regreso, Abdoulaye recorre el espacio hacia una salida segura, sin olvidar el pasado.

Amadou vendiendo manualidades

Amadou recuerda a Moisés. Personaje mítico que liberó al pueblo judío de la esclavitud, representa la perseverancia por excelencia. A su espalda, Amadou, lleva una bolsa; sin más enseres, recorre solo un desierto. “Ha dejado atrás a su familia pero aun así ha podido con todo” “La perseverancia de Amadou es increíble, comenzó vendiendo en la calle y hoy tiene tres tiendas con sus manualidades”, explica Javier. Moisés llegará a la “Tierra Prometida” movido por la llamada de Dios; Amadou, movido por su propia fuerza.

Mariama no se resigna ante su circunstancia

“Mariama es Penélope”. Penélope vive la resignación como Mariama.  Una se resigna a la eterna espera de su amado, otra a vivir el maltrato de su marido. En esta ocasión, opone a dos mujeres con coyunturas parecidas pero con sentimientos distintos. “Pensaba que el público se daría cuenta”. Hay un hilo en común, en la mitología, Penélope teje una sábana mientras espera a su esposo; en cambio,  Mariama desteje una tela como símbolo de rebeldía. No va a aguantar más los maltratos y la indignidad de ser golpeada cada día. “Mariama es una leona, es la fortaleza en persona”

¿Y Rahisy?

Escena de Rahisy

“Rahisy es una mujer que siempre intenta crear un hogar”.  Cada vez que se cae en su empeño llena su maleta y se va a otro lugar, lo descarga todo y lo vuelve a intentar. Para ella, el director eligió a Hestia, la diosa del hogar.  Considerada diosa del Olimpo, durante toda su existencia cuidó del fuego sagrado del Olimpo. “Si tuviera que definir a Rahisy, diría que es una persona de superación y siempre con la mejor sonrisa”





Dos años y medio después, ha finalizado el rodaje con su primer gran éxito: el estreno en su propia tierra. Ahora llega los más difícil replantearse qué ha supuesto para él este proceso.

“Ahora los problemas se ven de manera diferente, lo que parece importante es mínimo al lado de ellos” “Si hay algo que he aprendido de estos referentes de vida es que cada vez que me caigo pienso: seguro que Mariama podría con ello”, Javier ríe ante su propio comentario. Reconoce que les tiene mucha admiración. 

Tráiler: http://vimeo.com/90441112

Entrevista de Aitana de Miguel. 

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